El reparto: por qué declararlo aunque actúes solo
Pilar 4 de 5
Este capítulo desarrolla el cuarto pilar de la guía de los cinco pilares.
Actúas solo y aun así hay dos
En magia solista la reacción normal es saltarse este paso: si solo estoy yo, ¿qué reparto voy a declarar? Pero en escena casi nunca hay una sola figura. Está el mago —quien ejecuta, quien controla el material, quien sabe dónde está la carta— y está el personaje, que es quien el público cree que está viendo y que a menudo no sabe nada.
Esa distinción es la que sostiene el guion dual: en una columna va lo que hace el intérprete —dónde mira, qué pausa, qué mano— y en la otra lo que dice y hace el personaje. Si no declaras al personaje, el guion se queda en una sola voz y pierdes justo la capa donde vive la interpretación.
Qué se declara de cada uno
- Nombre y descripción — quién es y qué lo define.
- Tono — cómo habla. Es el campo que más ayuda al escribir diálogo.
- Nivel de energía — de contenido a intenso; ordena las escenas por contraste.
- Color — para distinguirlo de un vistazo en el guion y en el blocking.
- Notas de arco — cómo cambia entre el principio y el final.
- Intérprete asignado — cuando hay equipo, quién lo hace.
En teatro cambia la herramienta entera
Con dos o más personajes el guion pasa a modo multipersonaje y cada línea gana tres datos: quién habla, a quién se dirige y en qué modo —hablado, voz interna, aparte, fuera de escena o grabado—. También aparece el agrupado de líneas simultáneas, para cuando dos personajes hablan a la vez.
Esos campos están desactivados mientras el proyecto tenga un solo personaje, así que declarar el reparto no es burocracia: es lo que enciende la mitad de las funciones de escritura.
Resuelto: dos obras, el mismo mecanismo
El Bosque de las Galletas tiene cuatro personajes y usa apartes cómicos: el personaje se dirige al público por encima de la escena, que es el recurso clásico del teatro infantil.
El Lamento de Antígona tiene también cuatro y usa voz interna para el peso trágico: lo que el personaje piensa y el resto de la escena no oye.
La misma función técnica al servicio de dos tonos opuestos. Ábrelos en paralelo y compara las dos columnas del guion; se entiende mejor en treinta segundos de lectura que en tres párrafos de explicación.
Errores habituales
- Declarar el personaje con tu propio nombre cuando en realidad haces un personaje. Si en escena eres más lento, más solemne o más torpe que en la vida, ahí hay un personaje que merece ficha propia.
- Dejar el tono en blanco. Es el campo que más se agradece seis meses después, cuando retomas el guion y no recuerdas cómo sonaba aquello.
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